Se ha dicho, con razones que debemos estudiar en profundidad, que el “modelo económico regional” sufre de debilidad en determinados aspectos y que hará falta esfuerzo conjunto para superar las dificultades que, por situaciones coyunturales o deficiencias estructurales, vendrán más tarde o más temprano. No es malo que nosotros mismos, los más interesados en nuestro progreso y desarrollo, señalemos esas flaquezas -sin caer, por ello, en lo contrario de los criticados triunfalismos- pero a la denuncia deberíamos siempre acompañar la solución, o cuando menos la idea hacia una solución.
Ayer publicábamos, por ejemplo, una denuncia de importante sector económico que, quejándose de la falta de material rodante ferroviario para el transporte de su producción, apuntaba el serio peligro que tal situación acarrea al forzado incumplimiento de los compromisos de exportación, la falta de liquidez de las empresas afectadas y la disminución en la percepción de divisas por el Fisco. Es de desear que la Empresa Nacional de Ferrocarriles dé una solución oportuna al reclamo, ya que no solamente se estaría atendiendo a la industria forestal, sino que la propia Red oriental de ENFE estaría sirviendo a quienes se califican como principal usuario de esos servicios.
Dentro de esa explicación, mucho convendría que los ejecutivos de ENFE a nivel nacional o regional, diesen una explicación clara y concreta a la opinión pública, acerca de la forma cómo se han utilizado los fondos del préstamo sustancial que ha proporcionado el Banco Mundial a los ferrocarriles bolivianos para su rehabilitación y, sobre todo, si dichos recursos han sido correctamente distribuidos entre una y otra red regional y entre uno y otro servicio, ya que no sería dable que, o se destinasen los fondos a una sola región o a aquellos servicios que, si bien dan comodidad a los pasajeros, no son precisamente los que proveen de recursos a la empresa.
Si el caso del transporte ferroviario, que ahora nos mueve a escribir este comentario, es de notoria importancia, pues con él se vinculan muchas de las principales actividades extractivas del distrito, hay en otros renglones cuestiones del mismo tipo. Nos decía hace pocos días un técnico extranjero que estuvo vinculado a los planes y programas del Seminario de Ideas y Proyectos de la Corporación de Desarrollo, que a veces nos obnubilamos con pérdida de la perspectiva real, quedándonos en torno a consideraciones sobre la producción de hidrocarburos y sus consiguientes regalías o en los problemas del mercado exterior del azúcar o el algodón, sobre los cuales tenemos muy poco que hacer en los niveles de decisión. Hay otros aspectos importantes como los que dicen en relación con el fortalecimiento de nuestras industrias ya instaladas, con el cuidado hacia las fuentes de trabajo conocidas y experimentadas, que hace falta tratar con cuidado y con interés.
Ojalá que el reclamo de la Cámara Nacional Forestal obtenga una positiva respuesta de la Red Oriental y de las alzadas ejecutivas nacionales de la Empresa Nacional de Ferrocarriles y sepamos a qué ha de atenerse tan importante rubro de nuestra economía.
Publicado el 21 de julio de 1979 como editorial en EL MUNDO.

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